Presentació del Blog i dels autors

Aquest Blog es un projecte que hem creat col·lectivament 4 alumnes de l'assignatura de recursos informatics de la UB, aqui tractarem l'esclavitut a traves de diferents posts que tracten sobre l'esclavitut a traves de l'historia. En cuant a nosaltres som: Victor Castellanos, Mireia Peris, Carla Garcia i Javier Osma, tots alumnes de l'assignatura Recursos informátics del grup D1 de l'Universitat de Barcelona.

miércoles, 2 de abril de 2014

La esclavitud moderna

El termino de ‘’esclavitud moderna’’ se usa para denominar el estado actual de servidumbre o esclavitud, que no se limita, como en el pasado, a una forma fija basada en la propiedad, sino que adopta inacabables formas que generan una controversia para su definición. Aceptaremos la definición de Kevin Bales, uno de los mayores especialistas en este tipo de investigación, que la define como la  ‘’condición que se caracteriza por la perdida de libre albedrío, y en virtud de la cual una persona, sometida a la violencia o a la amenaza de la violencia, se ve obligada a renunciar a su capacidad de vender libremente su propia fuerza de trabajo’’. Por tanto, podemos incluir en esta definición diferentes formas de servidumbre como el trabajo forzoso, la servidumbre sexual, la trata de personas o la explotación de niños.
Actualmente, aunque la esclavitud resulte ‘’invisible’’ ante nuestros ojos occidentales, lo cierto es que existe, es un factor productivo de vital importancia en el contexto de la economía de mercado, que genera enormes beneficios que le permiten continuar y expandirse avalados por el sistema capitalista que exige la maximización de beneficios y la disminución de costes. Los beneficios que genera esta fuerza de trabajo son incalculables, sobretodo por su difícil definición, pero lo cierto es que este imperio invisible basado en la crueldad y la servidumbre solo es superado mundialmente por el negocio de las armas y de la droga. Las cifras más bajas para definir su número hablan sobre unos 12,3 millones (según la Organización Internacional del Trabajo, OIT), y según el especialista Kevin Bales habría unos 27 millones de esclavos, cifra más aceptada. Por tanto, nos hallamos en el momento de la historia en que este fenómeno es más importante.
Estas formas de servidumbre no se ven concretadas en una situación geográfica concreta, como pasaba con el esclavismo negrero americano, sino que se extiende por todo el mapa, concentrándose mayoritariamente su origen en África y Asia, sobretodo en el sudeste asiático y en el Sahel africano, aunque su extensión es de índole planetaria.

Como ya he dicho existen diferentes modalidades y formas de explotación, pero todas tienen características comunes a la ora del reclutamiento: se basan en artimañas y engaños, contractos ficticios o apoyándose en legislaciones corruptas en lugares donde los poderes mantienen esta relación, como Brasil o Tailandia. Es un hecho que este fenómeno se expande y se refuerza donde el orden social se disgrega, siendo por tanto el foco África o Asia, donde la penetración liberal lleva desarticulando los modos tradicionales de vida generando una sobrepoblación que refuerza esta relación y el reforzamiento de elites económicas, muchas veces avaladas por los poderes occidentales y en contacto con estas. Estos problemas se ven acentuados por la nueva corriente liberal o neoliberalismo, institunacionalizadas por el FMI i el Banco Mundial, que contribuyen a la desarticulación social y al hambre, últimamente acentuadas por el nuevo imperialismo agrario de las grandes explotaciones agroindustriales que desplazan a millones de familias viéndose relegadas a situaciones de semiservidumbre o esclavitud. Por último tampoco hay que olvidar el papel de as grandes multinacionales occidentales, que con tal de aumentar beneficios deslocalizan al tercer mundo las industrias donde no existe o no están defendidas regulaciones laborales, lo que les permite imponer un régimen de servidumbre a las poblaciones locales que se ven sin salidas, explotando también a millones de niños que les sirven para determinadas labores por un muy reducido coste.

La esclavitud tradicional basada en la propiedad, en la que muchos ya nacen con la condición, en teoría inexistente desde el siglo XIX, sigue en activo aunque en un porcentaje muy reducido. Mauritania es el ejemplo más claro de este fenómeno, en donde, a pesar de haber sido prohibida en los años 80, sigue existiendo, calculada en torno a unos 125.000 individuos, y en Nigeria se calculan un numero aproximado. Esto es posible no solo por la permisibilidad internacional, sino por el aval de las autoridades y el Estado, además de las formaciones sociales que lo permiten.
Pero el problema no es algún caso concreto de esclavitud tradicional, sino la generalización de los ‘’otros modos’’, caracterizados, como define Bales,  por su carácter ‘’caótico, dinámico, cambiante, desorientador’’. La característica principal de esta esclavitud es, a diferencia de la antigua, su costo mucho menor, su oferta incalculablemente mayor y un beneficio también mucho mayor. Además ya no presenta los problemas de manutención que presentaban en la Antigua Grecia, pues estos esclavos son de ‘’usar y tirar’’. Por tanto, mas que en la propiedad esta nueva forma se basa en el control, un control total: usando no solo la violencia o la amenaza, sino la descontextualización social a partir del trafico (lo que genera su desconocimiento total de la geografía y el idioma, además de una inexistente red social para esta persona), la deuda, con un uso muy generalizado para este tipo de explotación: una deuda muchas veces ficticia o inexistente que se usa como factor para la retención, pudiéndose pasar la victima la vida o parte de ella para pagarla, o viéndose incapacitada para afrontarla debido a sus necesidades básicas, lo que genera un contrato de esclavitud inalienable, muchas veces avalado por la propia vida de la persona o de sus familiares.
Una de las modalidades mas importantes es el tráfico de esclavos, muchos de los cuales, por no decir todos, no saben que son esclavos hasta que llegan a su destino. Aquí entran varios factores como la emigración o la demanda de esclavas sexuales (sobretodo en occidente) que son utilizados por el crimen organizado para su beneficio. Según la INTERPOL son 1 millón de personas al año las que están sometidas a este fenómeno, aunque la realidad seguramente sea mucho mayor. Se calcula que generan, a la baja, unos 10 millones de dólares anuales, beneficios solo superados, insito, por las armas y la droga. Siguen el mismo camino, por supuesto, que esta: de Sur a Norte, con una creciente interrelación con la inmigración y por las normas que marca el Mercado Internacional. Este trafico es sobretodo de niñas, mujeres y niños, y son destinados ya sea al trabajo forzado, a la adopción (occidental claro) al esclavismo domestico o sexual (este cada vez más importante y mas rentable). En muchos casos estas personas son simples jóvenes o niños que se ven entregados por sus familias a desconocidos con  promesas de formación profesional o de trabajo remunerado para cubrir la realidad del trafico, no teniendo otra opción debido a su falta de oportunidades, siendo el resultado un beneficio directo para el crimen organizado.
La otra forma más común de esclavismo es el trabajo forzado, que se calcula entre unos 20 millones de personas, con una gran cantidad dedicados al trabajo agrícola en el sudeste asiático y otra gran cantidad de mujeres destinadas a la esclavitud sexual. Un caso seria las tribus rurales de las montañas del norte de Tailandia, que viéndose arrebatados de su modo tradicional de vida en los bosques, son continuamente usados para trabajos forzados, no teniendo alternativas, igual que los refugiados birmanos que huyen de la inestabilidad política de Myanmar, por poner algunos ejemplos.

Para concluir esta entrada cabe decir que vivimos en un mundo que está lejos de ser lo que parece o lo que nos quieren hacer ver. La esclavitud no solo existe, sino que se expande y se refuerza cada instante, sin mecanismos oficiales ni instituciones ni ONGs que aunque su esfuerzo, no resultan eficientes para parar esta calamidad, principalmente porque no interesa a las elites económicas que dirigen este mundo, igual que la economía de la droga y de las armas. Aunque se pueda pensar que esto solo es un problema del mundo ‘’no civilizado’’ lo cierto es que no es así: por ejemplo en USA es legal el trabajo forzoso en las cárceles, y aparte entran cada año unas 11 000 personas destinadas al trabajo forzado, sobretodo destinados al comercio sexual. En Europa también existen este tipo de tráfico, destinado sobretodo al comercio sexual y domestico, con total participación de grupos criminales y en muchos casos de autoridades. Además, no cabe olvidar que el principal beneficiado en todo tipo de actividades explotadoras lejos de occidente es occidente: ya sea del trabajo explotador de niños en la industria del calzado como Nike, o de la extracción y pulimentado de piedras preciosas, o en mismos productos agrarios que occidente, por su alta rentabilidad y bajo coste, importa a todas horas. Por tanto, antes de condenar estas actividades que creemos que suceden lejos de nuestros hogares y que creemos ajenas a nuestros intereses, debemos mirar nuestros ombligos y reflexionar sobre las causas que nos han llevado a esta situación, para intentar, ya no solo no ser parte del problema, sino tratar de ser parte de la solución.

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